
La mente femenina funciona de otra manera que la masculina. Las mujeres, por lo general, actúan según su intuición y suelen tener una inteligencia emocional más marcada que la mayoría de los hombres. Daniel Goleman en su libro “Inteligencia emocional” distingue cinco capacidades en las cuales se organiza la inteligencia emocional. Éstos son: conocer las emociones y sentimientos propios y ajenos, saber reconocerlos y manejarlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones. Sin duda, la inteligencia emocional ayuda fundar una relación sana, no sólo entre la pareja, sino también en la familia o entre amigos.
Sin embargo, en el presente artículo nos vamos concentrar más en la cuestión de las relaciones en la pareja, tomando en cuenta la visión femenina hacía las relaciones con los hombres.
Se dice que la mujer es más sensible, más frágil. En la poesía se usaba siempre muchas metáforas para describir la mujer y su feminidad encantadora y misteriosa. De este modo surgió la imagen metafórica más conocida: la mujer representada por una flor (en la mayoría de los casos por una rosa). Sin embargo, hoy muchas mujeres rechazan esta antigua comparación con la rosa, puesto que quieren dejar atrás el ser vistas como frágiles flores cuyo jarrón es el hogar, que necesitan constantemente sentirse halagadas con frases bonitas. Parece que esta imagen poética de la feminidad hoy en día caducó. Las mujeres prefieren ser comparadas más con las amazonas fuertes que con las flores frágiles. Aqui podemos preguntarnos si esta evolución simbólica se refleja de algún modo en las relaciones en pareja? Y si las mujeres de hoy también prefieren estar vistas en la relación más como amazonas o flores?
No cabe duda que las mujeres son más emocionales. Quieren parecer amazonas, independientes, conquistadoras, pero en realidad estando en una relación notan su apego emocional a su pareja. No lo quieren admitir por parecer fuertes, pero, si, muchas veces suele acontecer que nos aferramos emocionalmente a nuestra pareja. Otra cuestión es: apesar de nuestra independencia social, cultural y política, a veces echamos de menos que nuestra pareja sea un galán que nos trata de una manera especial, y no como a un “compa” o madre de sus hijos. Pues, a veces quitamos la mascára de las amazonas y lloramos como niñas. Sin embargo, los hombres acostumbrados a nuestra imagen de mujer fuerte, no nos quieren ver llorando, no quieren escuchar nuestras quejas, no quieren vernos débiles. Antes se decía a los niños: “no llores, los niños no deben llorar”, ahora muchas mujeres lo escuchan saliendo de la boca de su pareja. Es un círculo vicioso, por un lado luchamos por nuestras independecias, por otro lado, en la vida privada y en la relación, inconcientamente deseamos que nuestra pareja nos trate como en el cuento de Antoine de Sanit de Exupery el Principito trataba a su rosa.
Aquí podemos preguntarnos, si la inteligencia emocional ayuda a las mujeres crear las relaciones más perfectas? O si las mujeres están demasiado emocionales, y a veces se les dificulta manejar sus emociones y estallan? Creo, que la salución está inscrita en la ley del camino medio. No exagerar con los sentimientos dirigidos a su pareja, no olvidarese a sí misma, o sea, amarse a sí misma igual de fuerte como a su pareja. Tal vez suena ridículo, pero si nos fijamos bien, nos daremos cuenta, al amarnos a nosotras mismas, podemos evitar la dependencia emocional de nuestra pareja, dejamos de buscar la confirmación de nuestros valores en otra persona, podemos ser “rosas” sin exigir atención de parte de nuestra pareja. Así, logramos la unión perfecta de ser “rosas” y “amazonas” a la vez.