
Hoy me desperté contenta. Miré por la ventana, y vi que hacía un sol hermoso, y pensé, qué suerte estar viva, qué suerte tener salud, qué suerte que haya tanta diversidad en el mundo y que podamos pintarlo de colores… Entonces me vino a la cabeza un tema de León Gieco, “La cultura”.
Permítanme, porque bien vale la pena, que añada aquí la letra…
La cultura es la sonrisa / que brilla en todos lados / en un libro, en un niño, en un cine o en un teatro / sólo tengo que invitarla para que venga a cantar un rato / Ay, ay, ay, que se va la vida mas la cultura se queda aquí / La cultura es la sonrisa para todas las edades / puede estar en una madre, en un amigo o en la flor / o quizás se refugie en las manos duras de un trabajador / La cultura es la sonrisa con fuerzas milenarias / ella espera mal herida, prohibida o sepultada / a que venga el señor tiempo y le ilumine otra vez el alma / La cultura es la sonrisa que acaricia la canción / y se alegra todo el pueblo quien le puede decir que no / solamente alguien que quiera que tengamos triste el corazón…
Efectivamente, la cultura es la sonrisa que brilla en todos lados. Ya sea el concepto entendido como idiosincrasia de cada pueblo, o como conocimiento, es siempre esa sonrisa. No en vano, aquellos tiranos que quieren someter a sus congéneres a la oscuridad lo primero que hacen es sepultar la cultura, porque la cultura nos hace libres, la cultura es luz, y la luz es ese mismo sol que me ha emocionado esta mañana y me ha provocado ganas de exclamar “¡gracias!, gracias por la vida”.
Ésa es la idea con la que nace el presente blog; reflejar, en forma de humildes relatos, diferentes aspectos de diversas culturas, y contribuir así a la divulgación de las diferencias, porque, ya se sabe, en la variedad está el gusto, y el mundo de un solo color ¡sería tan aburrido!